Los Comienzos de Yerba Sara

HISTORIA DE LA YERBA

En sus comienzos, el mate venía al Uruguay en carretas con caballos, desde países vecinos. La hoja de la yerba salía desde su origen de forma natural, sin ningún proceso previo y como la hoja del mate se terminaba secando -por la no conservación de la misma- llegaba a Uruguay con la hoja seca.  Manteniendo sus propiedades estimulantes y “mágicas”, que se consideraba para entonces, se consumía seca y sin proceso. Se utilizaba como promotor de las jornadas largas de trabajo. Por ejemplo, los peones que trabajaban arduas horas en el campo, se preparaban en mate grande (porongo), con una yerba muy intensa y duradera, para que los acompañara todo el día de trabajo. Para así mantenerse activos y rendidores.

Las yerbas paraguayas y misioneras, de diferente calidad, no son del gusto de los uruguayos. Ocurre que hay 280 variedades de arbustos de la familia de Ilex, bautizado así por Saint Hilaria. El mate es una creación de la civilización guaranítica, que se extendió hasta la región quechua, aunque allí se le utilizaba, como la hoja de coca, en masticación directa. Pudo haber desaparecido, como tantas otras características de ambas culturas, si no hubiera sido preservada por las misiones jesuitas. Los sacerdotes de Loyola transformaron el hábito en una próspera industria y consolidaron su consumo en forma de infusión con bombilla. Curiosamente, no fueron los indígenas uruguayos quienes difundieron el consumo, sino los corambreros que llegaban de Argentina, y luego, los indios tapes que colaboraron en el poblamiento de la campaña. EL gaucho, que nacía en ese momento, adoptó la bebida e identificó con ella su estampa, junto con el caballo y el facón.

Si bien el arbusto ilex paraguarensis de tres a seis metros de altura, se da generosa y naturalmente entre los 20 y 30 grados de latitud sur, es inexistente en Uruguay, donde fracasaron todos los intentos de cultivo. La crudeza de nuestros inviernos fue el factor que transformó a nuestro país en uno de los principales consumidores per cápita de la bebida, al igual que los consumidores al sur de Chile.

En Uruguay antes de 1917, cuando se realizó la primera importación de yerba mate, los uruguayos no tenían bien definida su preferencia en cuanto al sabor y comportamiento de la infusión. Más aún se bebía mate mezclado con pitanga, con cedrón, con café y con cualquier hoja que modificara su sabor. Y, muy frecuentemente, con azúcar (un hábito que se da mucho en el país vecino: Argentina). De manera que puede concluirse que alrededor de 1920 se consolidó el hábito del mate tal como hoy lo conocemos, con yerba de ciertos estados brasileños.

En Paraguay se la bebe helada con el nombre de “Tereré”, aunque con una muy diferente preparación de yerba. En Argentina, se acostumbra a tomar más en el interior de los hogares (entre casa), y en recipientes más pequeños, de variado material. En Río grande del sur, donde se ha hecho del gaucho una cuestión de enfrentamiento con el centralismo (primero de Brasilia y luego de Rio de Janeiro), el mate se bebe en gigantescos porongos con bombillas al tono, adornadas con piedras de colores. Esos porongos de boca abierta (por una cuestión de clima) y de enorme contenido, demandan una yerba de poco sabor y mucho palo, para que el filtrado sea correcto. Definitivamente, no es una yerba apta para el hábito uruguayo. Los procesos de la yerba en Brasil son completamente diferentes, ya que no cuentan con el proceso de secado y la yerba se mantiene en depósitos con temperaturas bajo cero, para así mantener la molienda de la yerba lo más similar a la hoja. Tampoco lo es la misionera que utilizan los argentinos, quienes suelen beberlo dulce, con agregado de palo y casi “lavado”.

YERBASARA Y SUS COMIENZOS

Resulta imposible resistir la tentación de aludir a la abundante documentación que hay sobre la yerba mate Sara, que se acumula en los archivos de Carrau y Cia., una firma que desde sus inicios se dedica a su comercialización. Su producto Yerba Sara fue precedido por todas las marcas, una de las cuales llevó el nombre de la familia, hasta que en 1918 el nacimiento de una hija de Don Julio Carrau motivó una doble nomenclatura. Sobre esto hay tres versiones; que hubo una doble denominación simultánea y que se puso Sara por el nombre de la hija.

Materos de ley, Los Carrau, con Yerba Sara se dedican constantemente a satisfacer las necesidades de los consumidores. Siendo la primera empresa en el mercado uruguayo en traer esta novedosa infusión. Cuenta con un equipo de expertos que se focalizan a controlar la calidad de la yerba en toda su trazabilidad. El secado, tanto el canchado, como en la elaboración, es vigilado para asegurar una frescura permanente e impedir el “ardido”. Sara empezó comercializando en grandes bolsones de yerba de 30 kilos; bolsa de arpillera, para comercializar en diferentes puntos de venta del país, con venta fraccionada. El consumidor podía comprar de forma fraccionada el gramaje que quisiera a un precio muy tentador. Ofreciendo todas las bondades que se comunicaban en esa época. Luego se fraccionaban en la misma empresa, por medio de cajas, siendo esta un packaging a la venta. Hoy un día una materia prima inviable para su comercialización, por los altos costos en la materia prima. Entonces, la yerba se vendía en cajas de madera, con un kilo de yerba y en forma paralela, fraccionada en los distintos puntos de venta. Luego con los cambios industriales de las grandes guerras, los costos, la dinámica de los hábitos cambiaron y empezaron a migrar a packaging con mayor manipulación y con materiales industriales, como por ejemplo latas y luego migró al papel; siendo el pack que se comercializa al día de hoy. Con diferentes tipos de material, gramaje y proceso de impresión.

La Yerba Sara tiene un largo proceso de zarandeado, para eliminar tallos y filamentos, frecuentes en los productos de baja calidad. Todas estas virtudes serían suficientes, pero no constituyen el mayor mérito de la Yerba Sara. El consumidor uruguayo exige que su yerba no se “lave”. La goma es el componente destacado, que determina si la yerba se lava a no. Es un polvo que sale de la hoja y no es soluble. Mientras más porcentaje de goma tenga la yerba, mayor va a hacer su durabilidad. Yerba Sara tradicional cuenta con un promedio de 50% de hojas trituradas, un 22% del resto de la planta y un 28% de “goma”, que es el componente de mayor densidad extraído de las hojas de Ilex. En la elaboración por pilones, está el secreto del contenido de la mejor “goma”; el tratamiento de pilones, consiste en el reiterado machacado en morteros de madera, curados especialmente para esta función. El buen matero sabe que la perdurabilidad de la espumosa bebida se obtiene mediante una preparación paciente, “hinchando” la yerba con agua tibia y luego, mediante las “vueltas”.

¿Qué exige el uruguayo a la yerba de su mate? Reclama que tenga la fragmentación exacta para que, al “hincharse”, no obture el tránsito por la bombilla, que no se “lave”, que su sabor sea perdurable y permita varias “vueltas”, hasta completar el medio litro de agua que, como promedio, se utiliza en la infusión.

  • Historia

Yerba Sara Institucional - Actualidad

Sara es la marca pionera de yerba mate en Uruguay, mercado que conquistó hace un siglo apostando a la calidad en el proceso de molienda e incluso en el envasado. Hoy está presente en el mercado con cinco presentaciones, que apuntan a satisfacer las necesidades y gustos de los distintos segmentos que conviven en Uruguay, país donde casi la totalidad de la población consume el producto habitualmente.

Importada, elaborada y distribuida por Carrau y Cía., la yerba mate Sara es un emblema dentro de una de las más caras tradiciones uruguayas. Se trata de un producto que, desde hace más de cien años, se distingue por su calidad superior, ya que es elaborado de forma amigable con el medio ambiente con yerbas nativas de origen brasileño.

En la actualidad, yerba Sara está presente en el mercado a través de cinco versiones. La de etiqueta roja es la presentación tradicional, que cuenta con un perfil intenso y un porcentaje de goma más elevado que en las otras presentaciones. Sara Tradicional conserva la misma fórmula desde 1918, con el clásico sabor y amargor de las yerbas de Brasil. Es altamente rendidora, produciendo una abundante cantidad de espuma, que se mantiene inalterable hasta la última de las cebaduras. El consumo de la yerba tradicional, se relaciona con el modo en que se consumía la yerba mate años atrás.

Esta tendencia llevó a Sara a incursionar en una segunda variedad, identificada con la etiqueta Azul. Desde 1998, Sara Azul se ofrece en el mercado como un producto menos intenso, pero sin yuyos agregados, manteniendo el buen sabor y con algo menos de espuma que su antecesora. Elaborada con la misma materia prima, se obtiene a través de la disminución del porcentaje de goma, en un proceso que aplica los mismos estándares de rigurosidad y excelencia.

La yerba Sara Espléndida, en tanto, fue lanzada en 2016, compuesta por tres yuyos diuréticos: centella asiática, melisa y cola de caballo. Primeros en el mercado en sacar la yerba con centella asiática, un componente que las mujeres asocian con la lucha contra la celulitis. Este componente además contribuye a combatir la retención de líquidos, la celulitis y el exceso de grasas. Y favorece la producción de colágeno y proteínas, lo que devuelve elasticidad a la piel.

Homenaje e historia

En coincidencia con los cien años de la marca, por otra parte, Carrau lanzó en 2018 una edición especial de yerbas elaboradas con hojas seleccionadas, en un proceso más delicado, con mayor durabilidad y nivel de espuma: la Edición Especial Seleccionada. La presentación del packaging también es una novedad en esta versión. A diferencia del común de las yerbas envasadas en Brasil, que son la totalidad de las existentes en el mercado local, la Edición Especial de Sara viene en un pack de papel laminado, que mejora notablemente el envasado de la yerba, y ayuda a conservar su aroma y sabor en perfectas condiciones. El nuevo pack “ofrece mayor practicidad al consumidor, siendo un envase que denominamos abre fácil”.

Sara nació cuando la producción de yerba estaba aún en sus inicios y no existían otras plantas que las nativas, es decir, las que habían crecido libremente. Su producción se realiza en la Ervateira Bonetes, en Brasil, que cuenta con cualidades especiales en cuanto a suelo y clima, que aseguran la materia prima de la mejor calidad. El exquisito cuidado de los árboles nativos y el control estricto de la producción y maquinaria, aporta a la tradición con la que la marca se ha comprometido a lo largo de su trayectoria en el mercado uruguayo, que tiene por norma la utilización de yerba plantada, en un producto único e incomparable. Es una de las pocas yerbas que incorporan en el packaging el logo apto para celíacos, autorizado y habilitado por el M.S.P y el organismo de Celíacos del Uruguay.

SARA es yerba-mate de primerísima calidad. Un producto completamente natural elaborado de forma ecológica con yerbas nativas de origen brasileño.

Por último, complementaron dentro de su portafolio una quinta variedad; Sara Compuesta. La exclusiva fórmula de Sara Compuesta combina las propiedades de la Melisa, el Jengibre y la Manzanilla para brindar la máxima sensación de bienestar.

Las tres hierbas se complementan a la perfección actuando sobre el sistema nervioso y digestivo para que disfrutes del clásico sabor de Yerba Sara sin problemas para tu estómago.